Siempre aparece en los momentos clave. Saben que es el eje en el que gira todo el fútbol de su equipo pero no lo pueden parar ni con marcas pegajosas. Es la figura que sostiene la ilusión de todo el pueblo boquense. Juan Román Riquelme es la esencia de Boca. Y los dos goles que convirtió no hacen más que ratificar que el actual campeón tiene depositada todas las fichas en su as de espadas.
No fue una noche más para Boca ni para Riquelme. Porque el 10 jugó su partido. Y convirtió un doblete con un golazo que inició y terminó él. Y con un tiro libre que rozó en la barrera y terminó dentro del arco de Fernando Henrique. En esta Libertadores Román metió cuatro goles (los otros dos fueron a Unión Maracaibo de Venezuela y Cruzeiro, ambos en la Bombonera) e igualó la línea de Palacio; el goleador sigue siendo Palermo, con 6. Y cuando los delanteros no aparecen en casa -como pasó también frente a Atlas en la cancha de Vélez- un jugador copero por excelencia como Román dice presente y se destaca.
Además, fue el segundo doblete en Copa Libertadores. El anterior fue el 20 de junio del año pasado, en la final con Gremio, en Porto Alegre. Fue la última vez que Román convirtió dos goles. Pero no fueron los únicos dobletes de Riquelme. En el Clausura 1999 le metió dos a Argentinos (Boca ganó 3 a 0). En el Apertura 2000, le hizo dos a Vélez (Boca ganó 3 a 1). En el Apertura 2001, fueron 2 a Estudiantes (Boca ganó 4 a 2) y otros 2 a Independiente (Boca goleó 5 a 3).
“Va a ser difícil porque ellos son un equipo muy duro. Pero vamos a ver en Brasil si somos capaces de estar en la final. Acá merecimos ganar porque Boca fue el que buscó y el que siempre quiso llevarse la victoria. Hicimos el primer gol y nos complicaron otra vez con una pelota parada. Después, tuvimos que ir a buscar y Fluminense empató sin haber hecho más que nosotros”, dijo. Y se quejó del codazo de Arouca, el perro de presa que lo persiguió todo el partido, en el primer tiempo que le abrió el labio inferior: “Yo iba a cabecear y no pude. El árbitro se puede equivocar como cualquiera”.
Lentamente, Román fue mejorando desde su lesión y volvió a ser tan gravitante como en la Copa pasada. Por eso, el despliegue físico de anoche es para resaltar. Porque demuestra que Riquelme volvió a ser Riquelme. Y Boca va con su carta ganadora a Brasil para revalidar la mística.
Por Daniel Avellaneda, Diario Clarin.


