Al goleador se le piden goles. Y Martín Palermo cumplió. Se los cedieron Delgado y Riquelme, y esos dos tantos, valieron una Copa. Lo demás fue sacrificio para un equipo que lo necesitó provocando el desgaste de los defensores madrileños.
Una luz en el camino. Marcelo Delgado encontró un candidato para sacarle provecho: Geremi. Se fue a la izquierda, lo buscó, lo encaró, y lo ganó. Abrió una brecha cada vez que tenía la pelota y Boca tubo un desahogo en sus andazas. Pero le dejó libre el lateral a Roberto Carlos, quien durante 20 minutos del primer tiempo, hizo temblar al equipo de Bianchi con sus subidas y sus disparos.
No sólo él sino que el equipo fue la figura. Ellos demostraron que tienen ese plus que distingue a los grandes. Por eso fuimos los legítimos dueños de la Intercontinental.
El primer gol:
El segundo gol:



soy un gra fan d boca llore en los momento mas duros pero cuando festejamos q es muy seguido grasias a dios lo hago con toda la alegria del mundo por eso yo leole deseo toda la suerte del mundo a el mas grand .SUERTE LEONARDO ARANDA